¿Le temes a tus logros?

La tendencia a autosabotearnos es más grande de lo que pensamos. ¿Han notado que muchas veces, así tengamos una meta clara, trabajemos por ella y reunamos todas las cualidades para alcanzarla, algo pasa y no podemos lograr nuestro objetivo? Puede que lo que realmente tengamos sea miedo a la forma en que cambiará nuestra vida si alcanzamos esa meta que nos propusimos.

Por ejemplo, te pones de meta comprar un apartamento nuevo e independizarte, pero terminas gastando o invirtiendo el dinero en otra cosa porque realmente no te sientes seguro de dejar tu casa materna. En casos como este, no es que no hayas podido alcanzar tu meta, sino que el miedo a alcanzarla te hizo desecharla.

Por eso, cuando te plantees tus objetivos, además de revisar que sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales, como tanto nos han repetido, pregúntate si son verdaderos para el momento de la vida en el que te encuentras o si se trata más de un objetivo impuesto por el entorno; y cuando determines que es un objetivo verdadero, pregúntate cuáles son los miedos que giran en torno a él.

Tener miedo no está mal, lo importante es no paralizarnos ante él.

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